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En qué estoy trabajando... parte 1

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A menudo, me preguntáis acerca de mis siguientes novelas, lo que estoy escribiendo, lo siguiente que publicaré... Y ya sabéis que a mí me encanta teneros al corriente de todo mi proceso creativo. Pero ya hace tiempo que no os hablo de lo que tengo en marcha. Pues bien, en cuanto a futuras publicaciones ya cerradas, este 7 de septiembre saldrá en papel Solo una primavera, la cuarta y última entrega de la serie Una estación contigo (dado que en digital ya lo podéis encontrar en las principales plataformas digitales). Su llegada a las librerías se vio retrasada por el confinamiento debido a la pandemia de COVID, pero por fin vamos a poder disfrutar de la historia de Lea y Jared. Poner punto y final a esta serie ha despertado un montón de emociones en mí, durante cuatro años los Donaldson me han acompañado y dudo mucho que pueda olvidarme nunca de ellos. Quién sabe, tal vez en algún momento decida regresar junto a esta familia tan especial... Pero ¿qué vendrá después? ¿Queréis saberlo? Pue…

Solo tres citas... y una mentira

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Aunque Solo tres citas... y una mentira se publicó bajo el sello de Titania (Ediciones Urano) ya hace unos meses (justo antes del confinamiento, con todo lo que ello ha conllevado para las publicaciones que salieron en ese momento), hoy quería hablaros un poco más sobre esta novela. La absoluta protagonista de esta historia es Nadia, una chica como tú y como yo, muy... normal. Una chica con sus kilitos de más, y orgullosa de ser como es, muy friki, leal con sus amigos y a la que le encantan los maratones de Netflix, Harry Potter y El señor de los anillos. Alguien que no cree en eso de las almas gemelas, por mucho que su mejor amiga, Julia, se empeñe en ello.
    Nadia es muy especial, auténtica; comete errores, como todo el mundo, y no le importa reconocerlo. Y su historia es la historia de esas tres citas que Julia le propone tener antes de rendirse y dejar de ejercer de celestina con ella. Tres citas con un bombero encantador que irán derribando sus defensas poco a poco y que la hará…

La maldita relatividad del tiempo

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Hace ya meses que vi la película In time. Estoy segura de que muchos de vosotros también la habéis visto. El caso es que el argumento tenía muchísimo potencial: una sociedad futurista en la que la moneda de cambio es el tiempo y se pueden comprar o vender segundos, minutos u horas de nuestras vidas. Como es obvio, las de los pobres eran mucho menos longevas que las de los ricos. Pues bien, con esa premisa, el film prometía mucho, aunque luego para mí se quedara en nada de nada. Eso sí, me alegré la vista un rato viendo a Justin Timberlake.


La cuestión es que llevo semanas dándole vueltas al tema del tiempo, y sobre todo a la falta de él. Soy de las que se maravilla cuando ve a alguien que, con un horario laboral de esos en los que casi no pisas la calle de día, aún le queda tiempo para apuntarse al gimnasio (apuntarse e ir, que no siempre ocurre), estudiar idiomas, ir a trotar con el perro por el parque antes de que salga el sol y, además, no perderse nunca una reunión con sus amigos…